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Cómo reducir el consumo de electricidad en casa

La forma más útil de empezar es mirar cuánta energía consumes, medida en kilovatios hora (kWh), y elegir uno o dos cambios que puedas mantener. Cambiar un aparato a una hora más barata puede bajar el coste, pero, por sí solo, no reduce los kWh.

Publicado el 14 de octubre de 2026 · Guía de Power Window

1. Mide antes de cambiar hábitos

Consulta los kWh de tus últimas facturas o del portal de tu distribuidora. Compara periodos parecidos y anota si usaste calefacción, aire acondicionado o agua caliente eléctrica. Si tienes acceso a lecturas horarias, busca el consumo de fondo durante la noche y los picos repetidos. Así sabrás dónde vale la pena actuar.

Para estimar un aparato, multiplica su potencia en kW por las horas de funcionamiento: uno de 1 kW durante una hora consume aproximadamente 1 kWh. Los equipos con termostato o ciclos no funcionan siempre a potencia máxima; la lectura real del contador es mejor referencia.

2. Empieza por los usos que puedes controlar

Climatización

Calienta o enfría solo los espacios y las horas que necesitas. Ajusta el termostato a una temperatura confortable, cierra puertas y ventanas mientras funciona el equipo y limpia los filtros según el fabricante. Si una habitación pierde calor o frío con rapidez, revisar aislamiento y corrientes de aire puede ayudar.

Agua caliente

Reduce el tiempo de ducha y repara los grifos que gotean. Si usas un termo eléctrico, consulta sus controles y el manual antes de programarlo; mantén los ajustes de temperatura e higiene indicados por el fabricante.

Lavado y secado

Pon lavadora y lavavajillas con cargas adecuadas y usa el programa Eco cuando sea apropiado. Lava con agua fría si la ropa y el detergente lo permiten. Seca al aire cuando puedas; la secadora añade otro consumo.

Frigorífico y congelador

Revisa que las puertas cierren bien, deja espacio para la ventilación y sigue las temperaturas recomendadas por el fabricante. No los apagues para ahorrar durante las horas caras: necesitan funcionar de forma continua.

Iluminación y espera

Apaga las luces que no necesitas y elige LED al sustituir bombillas. Desconecta aparatos prescindibles que permanezcan en espera; mantén encendidos los que necesiten alimentación permanente, como equipos de seguridad o conexión.

Equipos nuevos

Cuando toque reemplazar un aparato, compara los kWh de su etiqueta energética junto con el tamaño, el precio y el uso que le darás. Sustituir un equipo que funciona bien solo para ahorrar energía puede no compensar.

3. Después, mira el horario y tu tarifa

Si tu contrato cambia el precio de la energía según la hora, programar lavadora, lavavajillas o carga del coche en una franja más barata puede reducir el importe de esos usos. El programa consume una cantidad parecida de kWh; cambia el precio por kWh. Con una tarifa de precio fijo por energía, moverlo de hora no ofrece ese ahorro horario.

Compara siempre el coste de la sesión completa y usa la duración real del programa. No dejes horno ni otros aparatos que requieran vigilancia funcionando sin supervisión por aprovechar una hora barata.

4. Comprueba si funcionó

Después de unas semanas, compara los kWh con un periodo de uso y temperatura exterior similares. Si bajaron, mantén el cambio. Si solo bajó el importe de la factura, revisa el precio de la energía y otros conceptos: quizá ahorraste dinero por la tarifa, aunque consumiste la misma electricidad.